Southern gentleman

Como sabe cualquiera que no sea analfabeto en la ciencia de la melopea, las regiones sureñas de los Estados Unidos son una especie de Mesopotamia del beber: aquí encontramos los arcanos del cóctel, tal y como se acuña el concepto por vez primera a finales del siglo XIX. Hoy Jaime de Andrade os lleva a Louisville (Kentucky) para presentaros una de las grandes bebidas nacionales de los Estados Unidos: el Mint Julep. No es bebida para negros.

Julep

Mint Julep

  • 6-8 cl. Kentucky Bourbon (Maker’s Mark, Blanton’s, Woodford Reserve 8 years…)
  • 1 cl. jarabe de azúcar
  • 1 ramillete de menta
  • Hielo picado

Sus orígenes exactos no nos son conocidos, pero algo es pacífico: el Mint Julep nace en Kentucky en la segunda mitad del siglo XIX y pronto se vincula al Kentucky Derby, uno de los acontecimientos más importantes del mundo de la hípica, del que es la bebida “oficial”. Durante el festival hípico que rodea a las carreras se consumen varias decenas de miles de Mint Juleps, que reflejan bien la estratificación social del país: mientras que el populacho bebe cócteles premezclados en vasos de plástico, en las fiestas de alto copete esta bebida se sirve en el tradicional recipiente de plata, a menudo por precios astronómicos destinados a misiones de caridad.

El Mint Julep es un cóctel muy simple, pero precisamente por eso casi nadie tiene ni pajolera idea de cómo funciona, y la inmensa mayoría de juleps suelen ser abortos vergonzosos. El julep es muy parecido al mojito, pero con bourbon: bourbon, menta, azúcar, hielo.

¿Qué bourbon? El mejor que puedas comprar, así de simple. La selección en España es muy parca, apenas tres o cuatro marcas espantosas, así que merece la pena el esfuerzo monetario y de búsqueda para encontrar algo mejor. La mejor relación calidad-precio la tienen el clásico Maker’s Mark (muy suave y dulce, en torno a 26 euros) y Woodford Reserve 8y. (mi bourbon favorito, y precisamente el “oficial” del Kentucky Derby). Por fortuna en España se está introduciendo muy agresivamente una de las mejores marcas, Blanton’s, que ya se encuentra incluso en algunos hipermercados, a partir de 30 euros en la versión básica (luego hay single barrels y otras bambollas por más dinero) que está francamente bien. De las basuras habituales como Jim Beam o Four Roses os recomiendo absteneros. Y sí, la diferencia sí se nota.

Una vez tenemos el bourbon hay que encontrar un vaso. Ya que el tradicional cubilete de plata de ley es bastante elusivo, lo ideal es un vaso de collins o un pequeño highball de pared fina; no confundir nunca con el infame tubo de cubatazo castizo.

Cogemos un buen ramillete de menta o hierbabuena frescas, cortamos los tallos en ángulo y con el mortero trabajamos la menta en el vaso con dos cucharadas de bar de jarabe de azúcar. Aviso ya de paso a todos los camareros que honradamente se ganan su vida sirviendo remedos de mojitos en todo tipo de tugurios: no se trata de sañudamente machacar a la menta con el mazo cual portero de discoteca búlgaro. No se trata de lograr una suerte de chicle Trident líquido, sino de suavemente extraer los aceites y repartirlos por las paredes de todo el vaso, aromatizando ligeramente. Una vez realizada esta operación llega el dilema de si dejar la menta dentro o fuera del vaso. Italianizantes vs. wagnerianos, comunistas y fascistas, merengues y culés… he aquí una fractura ideológica de primera magnitud que enfrenta a medio Kentucky con el otro medio.

A continuación llenamos el vaso de hielo picado hasta arriba. Para triturar hielos en ausencia de picadora, nada más sencillo que hacer un hatillo con un trapo o camiseta vieja y arramplar a hostia limpia con el rodillo de amasar o cualquier otro elemento contundente que veamos a mano. Echamos el bourbon y revolvemos lentamente hasta conseguir un bonito efecto escarchado – de ahí el ritual de servir juleps en un cubilete de plata) cuidando de no plantar nuestras zarpas en el vaso. Acabamos con una montañita de hielo picado y un ramillete de menta que excite nuestra pituitaria al acercar la napia al vaso.

Y listo está el Mint Julep. Uno de los cócteles más brillantes si se sabe respetar su simpleza: no abrumar con azúcar, ni cargar de menta. Simplemente darle un poco de sal y pimienta a un buen bourbon, y disfrutar poco a poco, a ser posible al aire libre. En nuestra veranda. Pegando latigazos a los esclavos.

(La foto, cortesía de Stephan Berg, dueño de The Bitter Truth)

Comments (2)

  1. Chochaagen wrote::

    Goloso, delicioso y espirituoso a partes iguales.

    Excelente bebida presentada en un no menos excelente artículo.

    Lo guardaré para la primera tarde cálida del año.

    Miércoles, Abril 15, 2009 at 17:30 #
  2. Danae Nieto wrote::

    La sofisticación a la hora de elegir el bourbon contrasta enormemente con el método para picar el hielo.

    Intentaré hacero en casa en todo caso.

    Lunes, Abril 20, 2009 at 20:33 #