
Con el número 7 del draft, los Golden State Warriors seleccionan a DEMAR DEROZAN, de USC

Los Warriors son ese equipo que juega bajito, a toda hostia y descabezado. Para que eso no cambie parece que andan trillaos con Spethen Curry, al igual que todos los equipos que seleccionan entre el 5 y el 15 (lo cual indica que todos mienten y tratan de obligar a otros a que lo drafteen). El hijo de Del- muñequita linda- Curry bien se merece los honores pues tiene una muñeca que es un espectáculo por si sola y una forma de jugar vibrante, atómica, fiuuuu, lo ves y ahora no lo ves, BANG, three!!
Pero es que el roster de los Warriors está a rebosar de jugadores de ese pelaje: Crawford, Ellis, Bellinelli… es obvio que necesitan un base, pero, damn! se acaba de marchar el segundo que merece el esfuerzo. Así que hay más opciones ahí fuera, y la mejor es DeRozan.
El chico llegó como sustituto de Mayo al sur de California y se paso la regular season bajo el radar por expreso deseo de la universidad, que quería mantenerlo más allá de su año freshman. Pero el asunto se les fue de las manos en el torneo de la Pac-10 donde Demar se destapó como el jugón que es, como el enorme jugador que amenaza desde cualquier punto de la cancha y cuyos escasos centímetros para jugar de 3 se suplen con una capacidad de salto bombástica.
Ciertamente los Warriors necesitan kilos. Pero no los hay. Y, siendo así, el potencial de este muchacho no es fácil de pasar por alto. Y no es un jodido combo guard
