Ramerah on the clock (6)

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Con el número 6 del draft los Minnesota Timberwolves seleccionan a TYREKE EVANS, de Memphis.

tyreke

Agotado tras años de destrucción sistemática desde los despachos, Kevin McHale le dio la patada a Randy Wittman en diciembre y dejó su cargo de GM para tomar las riendas como entrenador, convirtiendo los jóvenes Timberwolves en un equipo testarudo y peleón, reflejo de sus tiempos como jugador (salvando las distancias, claro). A las pocas semanas ‘Big’ Al Jefferson se rompió los ligamentos y aquí estamos, de vuelta en la mitad de arriba de la lottery, pero hay razones para ser optimistas en Minneapolis. Por supuesto, todo ello pasa por una buena decisión en el draft, en una franquicia que (de nuevo, de la mano de McHale) en presenta el siguiente historial en la primera ronda los últimos tres años: Brandon Roy el 2006 (dos veces all-star con los Blazers), Corey Brewer el 2007, y OJ Mayo el 2008 (18.5 ppg como rookie con los Memphis Grizzlies).

Jefferson y Kevin Love no bastan para cubrir la zona, pero difícilmente caerán hasta el 6 Hill o Thabeet, por lo que sus mejores opciones pasan por los pequeños, los jugones. Parecen embobados con Stephen Curry, un escolta capaz de meter 30 puntos atado en un saco con media docena de mapaches rabiosos, que lamentablemente mide como metro cincuenta y no está probado como base. En un draft como éste no pueden dejar pasar la oportunidad de fichar a su base del futuro: si les cae Ricky van a darse de palmas con las orejas, pero es altamente improbable y mi elección de entre el resto es Tyreke Evans, la antítesis de Curry, un monstruo de casi dos metros con un cuerpo hecho para jugar a baloncesto, base natural desde el instituto y que además demostró en marzo y abril que tiene pelotas de acero. ¿Big Al, Tyreke, un poco de todo en el banco y un sargento al frente? Yo lo firmo.