Y con el número dos del draft, los Memphis Grizzlies seleccionan a HASHEEM THABEET, de Connecticut.

Hasheem Thabeet veía Vickie el Vikingo
Si el número uno está tirao (en Las Vegas regalan apuestas de $10 en contra con los Phoskitos, y no sólo porque el bocazas de Mike Dunleavy tardara 4.7 segundos en convocar una rueda de prensa y anunciar su selección tras la lotería), el número dos representa un señor dilema. Porque Pepe y yo estamos hartos, hartos de la falta de cordura y de cojones que impera en los más altos estratos de tres de cada cuatro franquicias de la NBA, un auténtico desbarajuste en un mundo tan serio como el del deporte profesional americano, dirigido con puño de hierro por gente que ama sus millones y sabe cómo multiplicarlos. Y esto no es un mock draft estilo quiniela sino una lista de lo que haríamos NOSOTROS. Porque estamos hartos de una liga en la que existe Chris Wallace, que en dos años no sólo ha tomado suficientes malas decisiones para ser un candidato de pleno derecho a peor General Manager de la historia de la liga (ni siquiera hace falta que nos remontemos a sus tiempos en Boston) sino que ha conseguido él solito y desde la peor franquicia de la década cambiar el curso de la liga entera y la carrera del jugador más polarizante de su época, y convertir los telediarios españoles en la principal causa de cáncer de ojos.
De modo que por mucho que nos apasione ver cómo otro ilustre baloncestista español se convierte en un caso patológico de apatía, escoger a Ricky sería una buena decisión y tenemos que partir de la base de Wallace y los Grizzlies DEBEN JODER LA MARRANA. ¿Y cómo pueden hacerlo con un número dos del draft ahora que ya no vale pillar chavales de instituto? No queda otra que mediante Hasheem Thabeet, un tío que sobre el papel les va como anillo al dedo y que va a mandar a Marc Gasol al banquillo en menos tiempo del que le cuesta a Chris Wallace perder medio millón de dólares (4.7 segundos). En tres años en Connecticut ha aprendido lo mismo de jugar a baloncesto que de astrofísica pero es más largo que un día sin pan (una barbarie de 7’ y 6.25” de wingspan, en una lista encabezada históricamente por John Riek, Saer Sene y Michael Olowakandi, y no se me ha olvidado la negrita), en un draft en el que no hay ni un cinco de garantías. En el caso que salga medio potable (8pgg, 10+rpg y los cuatro o cinco tapones por partido que tiene garantizados a lo poco que juegue), los Grizzlies habrán encontrado para el verano siguiente alguna manera de destruir su carrera, sumirle en una depresión y enviarle al psiquiatra de Blake Griffin.
Todo ello sujeto a que no vendan la pick por una bolsa de cacahuetes y un condón usado. Me guardaba el chiste para la elección de los Suns, pero lo suyo con Earl Clark parece predestinado. Garantizo que en este draft no va a caer tan bajo.

