
Con el número 14 del draft, los Phoenix Suns seleccionan a AUSTIN DAYE, de Gonzaga.

Podría haber sido especial, más aún de lo que lo fue (dos MVPs para Nash, poca cosa). Un tirón por acá, un buen fichaje, un mal traspaso, unos cuartos con los que jugar, el culo de Stoudemire quieto en su silla, o incluso Artest un poco menos loco de remate ese día hace ya unos años (la culpa es de los Pistons, la culpa es siempre de los Pistons), que sí, el cuento de la lechera. Pero la gran revolución de la última década se ha quedado en un puñado de malos contractos, un paquidermo de treinta y siete tacos robándole los balones a Amare y el arquitecto de todo esto dirigiendo a Chris Duhon en los Knicks. Y tras una muerte lenta y deplorable finiquitamos por fin el asunto este verano, el primero en muchos que los Suns se quedan a las puertas de los playoffs.
Esto hay que reventarlo. Siendo realistas, Nash no se va a mover de ahí, por lo que hay que construir lo que se pueda a su alrededor. Con un poco de tino la cosa empezará con la no renovación de Grant Hill, y a partir de ahí a jugar con los expirings y el contrato de Stat si finalmente no consiguen que siente un poco la cabeza y renove. Por supuesto, el que tiene que hacer todo esto es Steve Kerr, por lo que mantengo la esperanza de verle de rojo en octubre (con un poco de suerte por el loco de Ty Thomas, algún expiring y cambio). ¿Y en el draft? Con el 14 no vamos a arreglar nada y menos en un draft como éste, a no ser que haya demencia colectiva (suele pasar) y les caiga algún fenómeno del palo de Clark, Jennings o Holiday, factibles todos. En nuestro juicioso y sapiente escenario sólo les quedan los suplentes a perpetuidad y los de alto riesgo, y aquí me la juego yo con Austin Daye, un tirillas de 2’10 que vive en el perímetro. Un atleta mediocre con una alergia espectacular al contacto físico que tiene toda la pinta del mundo de verse jugando en la liga ucraniana en tres años, pero ay esa manita de terciopelo. Ay.
La otra opción burra aquí es BJ Mullens, pero nos guardamos el jartón de reír para más adelante.
