
Con el número 10 del draft, los Milwaukee Bucks seleccionan a BRANDON JENNINGS, de Lotomattica Roma.

¿Oís ese grito de agonía? Es Scott Skiles tras perder su elección en este draft. Porque no lo dudéis, la niña de sus ojos es Blair, otro tío con cara de perro que juntar a su nómina de currantes que de esto de baloncesto lo justo, pero que no dan un balón por perdido y sobre todo siguen sus instrucciones a rajatabla. Skiles es un experto en exprimir sus jugadores hasta la última gota y sacar mejores resultados que nadie con equipos del montón, pero su receta tiene fecha de caducidad y un peligro añadido: sus equipos viven en un perpetuo win-now mode, sin importarles un carajo lo que pase mañana.
Lamentablemente estos Bucks no tienen mucho que ver con sus Suns o sus Bulls. Con la vuelta de Michael Redd tienen la oportunidad de salir de la lottery el año que viene, pero difícilmente lograrán algo más que caer en primera ronda hasta el 2011, cuando Redd y Jefferson agoten sus contratos (33.5 millones entre los dos ese año). No hay peor situación en la NBA que quedarse atascado año tras año en la zona media/baja de la tabla, y si tuvieran dos dedos de frente verían que no les queda otra que echarlo todo al fuego, intentar colar sus veteranos a uno de esos equipos que cada año necesita (o cree que necesita) un empujoncito en febrero para aspirar al título, y tratar de convencer a Skiles para que les dé menos minutos a Malik Allen y compañía y más a los chavales (difícil, pero factible). Y en este draft, coger al mejor jugador disponible.
Con Ramon Sessions como agente libre este verano su único base en plantilla es Luke Ridnour, por lo que Jennings les va como anillo al dedo. Los escasos minutos que le hemos visto en la Euroliga confirman que el chico tiene talento suficiente para darle las llaves. Madurar a marchas forzadas tras un año en Roma (ver foto) es un plus.

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55 jodidos puntos.