Que el mundo del legitimismo monárquico es una mina para el estilo más reaccionario, no es nada nuevo: basta darse una vuelta por cualquier bar de notarios carlistas. Pero cuando las aspiraciones al trono se juntan con el mundillo de la diplomacia bananera africana, tenemos una estrella de Arbiter elegantiae (et eurodetriti). Os presentamos a Asfa Wossen-Asserate, un rastafari de ley y orden.

El príncipe Asfa Wossen-Asserate (Addis Abebba, 1948) es hijo del emperador Halie Selassie I de Etiopía, el fulano que tiene un papel tan importante en el rollo rastafari, y sobre el que no nos extenderemos porque este tipo de perroflautadas nos dan puro asquito. En 1974, los comunistas toman el poder en Etiopía y asesinan a Halie Selassie I y con él a gran parte de la familia del príncipe heredero Asfa Wossen, al que se condena a muerte in absentia, forzándolo a permanecer en el exilio alemán. ¿Por qué en Alemania? Asfa Wossen era, he aquí lo increíble, un rastafari germanófilo. Estudió en el Colegio Alemán de Addis Abebba (montado en tiempos de la colonia italiana), tuvo una niñera austriaca y en una edad temprana se convirtió a la religión católica. En 1968 se muda a Alemania para estudiar (Derecho, economía e historia) en Tübingen y se afilia al Corps Suevia, formación estudiantil del rollo Freikorps.
Manda huevos: un negro etíope, heredero de un emperador reivindicado por cientos de piojosos fumetas, en pleno mayo del 68, en Baviera, convertido al catolicismo, afiliado a una formación paramilitar reaccionaria. ¿Pero puede haber algo más freak? Sí amigos, cuando además de todo lo anterior, tienes los enormes cojones de vestir como lo hace el príncipe Asfa Wossen-Asserate. En un país vestido con uniformidad marcial, sin atisbo alguno de sentido del humor, sin ninguna aportación a la moda más allá de la grisura y el minimalismo del palo de Jil Sander, donde detalles como el pañuelo de bolsillo o los gemelos se ubican, si acaso, en el mínimo reducto de la alta sociedad bávara, este valiente reivindica el peculiar estilo del mundo diplomático africano. Esto es, una reinterpretación bastante exaltada del estilo británico.

Casi siempre vemos a Wossen con trajes de tres piezas, preferiblemente en rayas diplomáticas muy ostensibles.


Lo que más me fascina del estilo del príncipe Wossen es su capacidad para integrar colores atrevidos y patrones muy “ruidosos”. El minimalismo no tiene cabida en su armario. Tiene mucho mérito esa manera de llevar corbatas con estampados bastante visibles (florecillas, diamantes, flores de lis etc.) y pañuelos de colores intensos y alegres (en motivos paisley, florales y similares) sin dar sensación de sobresaturación. Su peculiar forma de vestir llama aún más la atención si tenemos en cuenta el contexto cultural y estético en el que vive.
Ved sino esta fabulosa foto (aquí podéis observarla en enorme resolución para apreciar los detalles), que es una exhibición abrumadora de buen gusto. Una estupenda chaqueta de tweed fino con una corbata preciosa (si os fijáis, un peculiar estampado de caballos y estrellas de David como tan gusta el Príncipe) y un pañuelo que, sin buscarlo, consigue integrarse armónicamente en el conjunto. Justo en el extremo opuesto (pero igualmente válido) que Luca Cordero di Montezemolo, esta foto ilustra el arte supremo del vestir: el elegir, aparentemente al azar, prendas sin relación alguna entre sí, pero que dan lugar a un conjunto armonioso:

El Príncipe Asfa Wossen-Asserate salta a la fama en 2003, al publicar su best-seller Manieren, un irónico tratado sobre la elegancia y las buenas maneras en Alemania. Más allá, se autodefine como reaccionario y tiene una relación muy estrecha con el polémico Martin Mosebach, escritor y editor al que debemos, gracias a su peligrosísima editorial Karolinger de Viena, la edición de la hasta ahora inédita obra de Nicolás Gómez Dávila.
Un personaje peculiarísimo, un individuo que corre en contra de la masa y la homogeneidad moral y estética. Le deseamos lo mejor, y que pronto recupere su trono y podamos celebrar su coronación como nuevo emperador de Etiopía. Viva el rey.
Comments (3)
Bravo!
Charlie!
menuda mierdaca
jodeos frikis
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